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Soy Octavio.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su guía. Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las “ies” a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando esta infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo. Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandonando un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.”

-Pablo Neruda-

 
Hoy a mis 37 años he pasado por tantas experiencias y cuando hago una remembranza veo que mi camino se hizo siempre desde la cultura comercial, a los 16 años hice mi primer evento pagado y descubrí que hacer tarjetas de presentación en planilla podría ser rentable.
 
Aprendí en el camino a valorar a los equipos y respetar sobre todas las cosas a los clientes, me di cuenta de que trivializar una experiencia o duda de mi sector por el simple hecho de dominarlo me hacía débil, he compartido el camino con muchas personas a las cuales agradezco la confianza que me han dado para liderar sus proyectos. Ya tuve al colaborador que lloraba de impotencia (literal) y compartí con él los éxitos que cosechó.
 
Pedí ayuda infinidad de veces a mis amigos cuando no tenía cómo trasladar alguna maquinaria o si el personal operativo fallaba… ¡He sido muy bendecido! Y también ahí me di cuenta de que hacer negocios con amigos puede ser muy peligroso, ya que muchas veces los intereses y los valores no están alineados aun cuando la amistad siga siendo maravillosa de por vida.
 
OCMO Producciones… ¡Que maravilla! Mi primer amor, mi primer sueño, mi primer lucha. No puedo olvidar las veces que no tenía que comer y ese sueño noblemente no me dejo, me acompaño hasta que cumplió su ciclo y me hizo crecer como profesional para darme cuenta de que había más que hacer ahí afuera.
 
Impact Publicity me enseñó a no echar todos los huevos a una sola canasta, aprendí que financiar a empresas grandes no es el mejor camino, pero sobre todo me enseñó a trabajar con gente buena y mala, tuve la fortuna de manejar equipos y pagar impuestos.
 
Fui Publicista, fui Fotógrafo, fui Vendedor, fui diseñador, fui Estratega, fui Desarrollador, fui Locutor, fui Impresor, fui Cargador, fui Repartidor, fui Productor, fui Administrador de Proyectos, fui Joven, fui Cantante, fui Percusionista, fui Líder de Equipos de Ventas y de Marketing, fui Hijo, fui Padre, fui Amigo y TODO ESO QUE FUI… ¡SOY!
 
Me llamo Octavio, soy un estratega experimentado listo para enfrentarme a cualquier reto y solucionar.  “SOY UN TODO TERRENO” 😉
 
Gracias a mi madre Luz María, a mi abuelo Humberto, a mis amigos y a mi familia. 🙏
 
Ah, y mis credenciales están abajo 👇